
Qué locura los últimos tiempos, estamos absorbidos por la tecnología, nuestro cerebro esta manejado por las maquinas, pequeños microchips que almacenan cantidades de información, “algo muy loco”.
Maquinas que realizan nuestras tareas domesticas, es como convivir con alguien más, pero a su vez no, porque los estereotipos no tienen sentimientos, son duros y huecos por dentro.
No tenemos la necesidad de leer un libro, porque en nuestros microchips tenemos tanta diversidad de datos que con solo pensar, lo que nos piden se nos prende la “LAMPARITA”.
Ni la comida es como antes, no le sentimos esos gustos caseros, esos olores a las comidas recién preparadas, ni nos ponemos a elaborarlos. Ahora es solo cuestión de incorporar el taper “maxtropi” en una especie de microondas llamado “mactrip” y al instante tenes una gigante milanesa con abundancia de puré, pero el gusto no es el mismo, seco y al tenerlo en la boca no se siente lo mismo que al degustar una buena salsa.
En conclusión, ya no hay algo igual a lo de antes, nosotros cambiamos, todo se ajusto a este nuevo mundo, con maquinas voladoras y artefactos que jamás nos imaginamos que llegaran a existir.
Todo es una locura, pero que a la larga o a la corta, nos acostumbramos a vivir.
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